lunes, 19 de julio de 2010

NICOLAS COPERNICO Y LA NUEVA VISIÓN DEL UNIVERSO

Nicolás Copérnico: (1473-1543), astrónomo polaco, nació el 19 de febrero de 1473 en la ciudad de Thorn. Conocido por su teoría según la cual el Sol se encontraba en el centro del Universo y la Tierra, que giraba una vez al día sobre su eje, completaba cada año una vuelta alrededor de él. Este sistema recibió el nombre de heliocéntrico. En 1500, Copérnico se doctoró en astronomía en Roma. Al año siguiente obtuvo permiso para estudiar medicina en Padua (la universidad donde dio clases Galileo). Sin haber acabado sus estudios de medicina, se licenció en derecho canónico en la Universidad de Ferrara en 1503 y regresó a Polonia.

Entre sus obras podemos destacar: un breve tratado de astronomía, De hypothesibus motuum coelestium a se constitutis commentariolus (más conocido como el Commentariolus), que no se publicaría hasta el siglo XIX, y en la sentó las bases de su nueva astronomía de concepción heliocéntrica. En 1512, Copérnico tomó parte en la comisión del quinto Concilio Laterano para la reforma del calendario (1515); escribió un tratado sobre el dinero (1517) y empezó a trabajar en su obra principal, De revolutionibus orbium caelestium (Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes), que culminó en 1530 y fue publicada el 24 de mayo de 1543, poco antes de su muerte, por un editor luterano en Nuremberg, Alemania.
La cosmología anterior a la teoría de Copérnico postulaba un universo geocéntrico en el que la Tierra se encontraba estática en el centro del mismo, rodeada de esferas que giraban a su alrededor. Dentro de estas esferas se encontraban (ordenados de dentro hacia afuera): la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno y, finalmente, la esfera exterior en la que estaban las llamadas estrellas fijas. Se pensaba que esta esfera exterior fluctuaba lentamente y producía el efecto de los equinoccios.
En la antigüedad era difícil de explicar por cosmólogos y filósofos el movimiento aparentemente retrógrado de Marte, Júpiter y Saturno. En ocasiones, el movimiento de estos planetas en el cielo parecía detenerse, comenzando a moverse después en sentido contrario. Para poder explicar este fenómeno, los cosmólogos medievales pensaron que los planetas giraban en un círculo que llamaban epiciclo, y el centro de cada epiciclo giraba alrededor de la Tierra, trazando lo que denominaban una trayectoria deferente (Tolomeo). La teoría de Copérnico establecía que la Tierra giraba sobre sí misma una vez al día, y que una vez al año daba una vuelta completa alrededor del Sol. Además afirmaba que la Tierra, en su movimiento rotatorio, se inclinaba sobre su eje (como un trompo). Sin embargo, aún mantenía algunos principios de la antigua cosmología, como era la idea de las esferas dentro de las cuales se encontraban los planetas y la esfera exterior donde estaban inmóviles las estrellas. La nueva teoría heliocéntrica tenía la ventaja de poder explicar los cambios diarios y anuales del Sol y las estrellas, así como el aparente movimiento retrógrado de Marte, Júpiter y Saturno, y la razón por la que Venus y Mercurio nunca se alejaban más allá de una distancia determinada del Sol. Esta teoría también sostenía que la esfera exterior de las estrellas fijas era estacionaria.
Entre 1543 y 1600 Copérnico contó con muy pocos seguidores. Fue objeto de numerosas críticas, en especial de la Iglesia, por negar que la Tierra fuera el centro del Universo. La mayoría de sus seguidores servían a la corte de reyes, príncipes y emperadores. Los más importantes fueron Galileo y el astrónomo alemán Johannes Kepler, que a menudo discutían sobre sus respectivas interpretaciones de la teoría de Copérnico. El astrónomo danés Tycho Brahe llegó, en 1588, a una posición intermedia, según la cual la Tierra permanecía estática y el resto de los planetas giraban alrededor del Sol, que a su vez giraba también alrededor de la Tierra.
Con posterioridad a la supresión de la teoría de Copérnico, tras el juicio eclesiástico a Galileo en 1633, que lo condenó por corroborar su teoría, algunos filósofos jesuitas la siguieron en secreto. Otros adoptaron el modelo geocéntrico y heliocéntrico de Brahe. En el siglo XVII, con el auge de las teorías de Isaac Newton sobre la fuerza de la gravedad, la mayoría de los pensadores en Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y Dinamarca aceptaron a Copérnico. Los filósofos puros de otros países de Europa mantuvieron duras posturas contra él durante otro siglo más.

GALILEO GLILEI Y EL INICIO DE LA CIENCIA

Galileo Galilei y el Inicio de la Ciencia: (1564-1642), físico y astrónomo italiano que, junto con el astrónomo alemán Johannes Kepler, dieron inicio a la revolución científica. Su principal contribución a la astronomía fue el uso del telescopio para la observación y descubrimiento de las manchas solares, valles y montañas lunares, los cuatro satélites mayores de Júpiter y las fases de Venus. En el campo de la física descubrió las leyes que rigen la caída de los cuerpos y el movimiento de los proyectiles.
Estudió con los monjes en Vallombroso y en 1581 entró en la Universidad de Pisa para estudiar medicina. Al poco tiempo cambió sus estudios por la filosofía y las matemáticas, abandonando la universidad en 1585. En 1589 trabajó como profesor de matemáticas en Pisa, donde se dice que demostró ante sus alumnos el error de Aristóteles, que afirmaba que la velocidad de caída de los cuerpos era proporcional a su peso, dejando caer desde la Torre inclinada de esta ciudad dos objetos de pesos diferentes. En 1592 no le renovaron su contrato, posiblemente por oponerse a la filosofía aristotélica. Ese mismo año fue admitido en la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua, donde permaneció hasta 1610. Allí, inventó un 'compás' de cálculo que resolvía problemas prácticos de matemáticas. De la física especulativa pasó a dedicarse a las mediciones precisas, descubrió las leyes de la caída de los cuerpos y de la trayectoria parabólica de los proyectiles, estudió el movimiento del péndulo e investigó la mecánica y la resistencia de los materiales. Apenas mostraba interés por la astronomía, aunque a partir de 1595 se inclinó por la teoría de Copérnico, que sostenía que la Tierra giraba alrededor del Sol desechando el modelo de Aristóteles y Tolomeo en el que los planetas giraban alrededor de una Tierra estacionaria. Solamente la concepción de Copérnico apoyaba la teoría de las mareas de Galileo, que se basaba en el movimiento de la Tierra. En agosto del año de 1609 presentó al duque de Venecia un telescopio de una potencia similar a los modernos prismáticos binoculares.
En diciembre de 1609 Galileo había construido un telescopio de veinte aumentos, con el que descubrió montañas y cráteres en la Luna. También observó que la Vía Láctea estaba compuesta por estrellas y descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter. En marzo de 1610 publicó estos descubrimientos en El mensajero de los astros. Su fama le llevó a servir como matemático en la corte de Florencia, donde quedó libre de sus responsabilidades académicas y pudo dedicarse a investigar y escribir. En diciembre de 1610 pudo observar las fases de Venus, que contradecían a la astronomía de Tolomeo y confirmaban su aceptación de las teorías de Copérnico.
En el año de1612 publicó un libro sobre cuerpos en flotación. Como respuesta, inmediatamente aparecieron cuatro publicaciones que atacaban a Galileo y rechazaban su física. En 1613 escribió un tratado sobre las manchas solares y anticipó la supremacía de la teoría de Copérnico. En su ausencia, un profesor de Pisa les dijo a la familia de los Médicis (que gobernaban Florencia y mantenían a Galileo) que la creencia de que la Tierra se movía constituía una herejía, y en 1614 un cura florentino denunció desde el púlpito a Galileo y a sus seguidores, a lo cual escribió una extensa carta abierta sobre la irrelevancia de los pasajes bíblicos en los razonamientos científicos, sosteniendo que la interpretación de la Biblia debería ir adaptándose a los nuevos conocimientos y que ninguna posición científica debería convertirse en artículo de fe de la Iglesia católica.
Su última obra, Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas, publicada en Leiden en 1638, revisa y afina sus primeros estudios sobre el movimiento y los principios de la mecánica en general. Este libro abrió el camino que llevó a Newton a formular la ley de la gravitación universal, que armonizó las leyes de Kepler sobre los planetas con las matemáticas y la física de Galileo. Antes de la publicación de esta obra, Galileo se quedó ciego y murió el 8 de enero de 1642 en Arcetri, cerca de Florencia.

EL RENACIMIENTO Y EL HUMANISMO

DEL TEOCENTRISMO CERRADO A LA REVOLUCIÓN CIENTIFICA
La Filosofía Moderna surge como una reacción contra la especulación metafísica y teológica pregonada durante el medioevo. Frente al descontento que ha generado las extravagancias religiosas el hombre se cansa de centrar sus estudios en los aspectos teológicos, deja de lado el cerrado teocentrismo y vuelva sus ojos hacia el mismo, descubriendo que el universo que le había mostrado hasta ahora la Iglesia no era tan reducido ni mucho menos geocéntrico y que por el contrario, era tan inmenso y de carácter heliocéntrico.
El inconformismo del hombre medieval, lo lleva al desprecio por las tradiciones metafísicas, teológicas y religiosas planteadas por la Iglesia, y en su afán de buscar nuevos horizontes, centra su atención en todos aquellos escritores que habían sido prohibidos por la santa madre iglesia; surgiendo así el humanismo y el renacimiento.
El Renacimiento: Durante éste periodo de la historia, en el que se marca una etapa de transición entre el medioevo y el modernismo propiamente dicho, caracterizado por un renovado interés por el pasado grecorromano clásico y especialmente hacia los ideales de la antigüedad clásica en todos los campos de la cultura y del arte. Comenzó en Italia en el siglo XIV y se difundió por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI., aunados a un cambio de actitud en el erudito y a una vuelta a la cultura pagana. El Renacimiento inicia hacia el año de 1453, cuando la ciudad de Constantinopla cae bajo el yugo de los turcos, y en donde se da una transformación en la escala de valores propia del período medieval, en la cual se encontraba en primer lugar Dios y en último el ser humano, que convierte la jerarquía de las cosas centrando su atención en el hombre. Se le suma además una hiper-valoración de las obras humanas y una confianza desmedida en el talento y la inteligencia como armas para enfrentar las arduas dificultades. Ahora bien es necesario tener en cuenta que el espíritu de ésta época es más el de un renacer en las artes y en la literatura, que en la filosofía y la ciencia.
Durante este período encontramos desarrollada la grandeza del hombre, que había sido reprimida por la tradición escolástica, ya fuera en la magnitud de su talento, en su capacidad para realizar obras admirables, en la belleza y armonía de las construcciones arquitectónicas, en la sublime expresión de la pintura o la escultura, en el ingenio de los inventos mecánicos, en el desarrollo de las ciencias o en la creatividad literaria (Manetti). La gran labor renacentista fue la destrucción de la síntesis aristotélica pregonada por la tradición escolástica. A pesar de que Dios pasa a un segundo plano del interés social y cognoscitivo es menester aclarar que sin embargo el hombre renacentista no lo excluye totalmente de su cotidianidad, durante éste período se cambia la concepción titiritesca de Dios por la de un Dios Relojero (artífice y creador del universo, que le otorga su completa libertad). Se concibe al hombre como el centro de la creación divina y como tal goza de completa libertad para transformar el universo, y más que transformarlo descubrirlo e interpretarlo.
En este periodo, la fragmentaria sociedad feudal de la edad media, caracterizada por una economía básicamente agrícola y una vida cultural e intelectual dominada por la Iglesia, se transformó en una sociedad dominada progresivamente por instituciones políticas centralizadas, con una economía urbana y mercantil, en la que se desarrolló el mecenazgo de la educación, de las artes y de la música. Entre los principales representantes de este movimiento encontramos: Giovanni Pico della Mirándola, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Nicolás Copérnico, Galileo Galilei y Leonardo Da Vincí entre otros.
El Humanismo: Desde el punto de vista filosófico, hablamos de la actitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona, en el que se toma como uno de los principios básicos, el que las personas son seres racionales que poseen en sí mismas capacidad para hallar la verdad y practicar el bien. Normalmente, se usa el término para describir el movimiento literario y cultural que se extendió por Europa durante los siglos XIV y XV, a la par con el renacimiento, con la diferencia que el humanismo hace referencia principalmente al aspecto literario del renacimiento, basado en el estudio profundo y cariñoso de los autores clásicos grecolatinos.
Como movimiento se quiso volver a retomar ese latín que se había degenerado a través del tiempo, y así volver a la elegancia propia de los autores clásicos como Cicerón y Platón. El humanismo no sólo fue el estudio de las letras clásicas, sino también del mundo antiguo en todos sus valores, y en especial el culto de la belleza en sus diversas manifestaciones. El movimiento humanista comenzó en Italia, donde los escritores de finales de la edad media Dante, Giovanni Boccaccio y Francesco de Petrarca contribuyeron en gran medida al descubrimiento y a la conservación de las obras clásicas. Los ideales humanistas fueron expresados con fuerza por otro estudioso italiano, Giovanni Pico della Mirandola, en su Oración, obra que trata sobre la dignidad del ser humano. El movimiento avanzó aún más por la influencia de los estudiosos bizantinos llegados a Roma después de la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453, y por la creación de la Academia platónica en Florencia.
Con las nuevas propuestas literarias, La recopilación y traducción de manuscritos clásicos se generalizó, de modo muy significativo entre el alto clero y la nobleza, aunado a ello, la invención de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, que le otorgaría un nuevo impulso al humanismo mediante la difusión de ediciones de los clásicos. Aunque en Italia el humanismo se desarrolló sobre todo en campos como la literatura y el arte, en Europa central, donde fue introducido por los estudiosos alemanes Johannes Reuchlin y Philip Melanchthon, el movimiento penetró en ámbitos como la teología y la educación, con lo que se convirtió en una de las principales causas subyacentes de la Reforma.
Las Ciencias Puras y el Análisis del Mundo: Con el advenimiento de la grandeza del hombre, éste descubre también la grandeza del universo que le rodea, ahora su interés investigativo se dirige hacia las estrellas y hacia la inmensidad del universo. Se somete a duda las tradicionales teorías sobre el universo, se refuta la teoría toloméica al igual que la teoría Aristotélica escrita en el texto: Del Cielo acerca del geocentrísmo; la tierra ya no es el centro de un universo finito en el cual había una diferencia cualitativa entre el mundo supralunar y el mundo sublunar y a partir de la cual se establecía la categoría inferior de la tierra en comparación con la región celeste.
A partir de los escritos de Nicolás Copérnico, con su tan conocida revolución copernicana (El sol es el centro del universo) y, los descubrimientos hechos por Galileo Galilei (El telescopio utilizado para observar las estrellas), el hombre renacentista, apoyado en los cálculos matemáticos termina expresando la exaltación cósmica del infinito, así fuera como una tímida sugerencia. Los primeros aportes e investigaciones hechos al respecto traen como consecuencia inmediata la censura por parte de la iglesia y por ende la persecución y ejecución de los primeros hombres de ciencia de ésta época; muchos de los cuales temerosos de una ejecución por parte de la santa inquisición, prefirieron ocultar sus observaciones, y que más tarde fueron redescubiertas.
La aplicación de las matemáticas a las investigaciones del cosmos va a dar como origen la implantación de una nueva ciencia como es La Astronomía. Durante éste período el hombre toma como herramienta fundamental las Matemáticas, para demostrar y explicar sus descubrimientos de tipo astronómico, basándose en la exactitud del cálculo matemático se explican las leyes fundamentales de la Física astronómica. La idea consistía en sustentar la armonía del universo sometida a leyes matemáticas.
A la par con las Matemáticas, el hombre renacentista toma como modelo la música para explicar de forma alegórica el orden del universo: “La sinfonía del cosmos”, consideraban que el universo gobernado por una serie de principios o leyes físicas, se asemejaba a una partitura musical en la cual se expresa de forma melódica la belleza del universo. Uno de los precursores de la explicación matemática de la armonía del universo, en el renacimiento, es el filósofo alemán Johanes Kepler, quien retomando las ideas copernicanas, formuló las tres leyes de las órbitas planetarias, en su tratado Physica Caelestis, en las que establecía que las órbitas son elípticas, más no circulares. (Véase documental “Una voz en la fuga cósmica. Serie Cosmos de Carl Sagan).
LEONARDO DA VINCI: (1452-1519), artista florentino y uno de los grandes maestros del renacimiento, famoso como pintor, escultor, arquitecto, ingeniero y científico. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico como científico. Sus innovaciones en el campo de la pintura determinaron la evolución del arte italiano durante más de un siglo después de su muerte; sus investigaciones científicas, sobre todo en las áreas de anatomía, óptica e hidráulica, anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna. Nació el 15 de abril de 1452 en el pueblo toscano de Vinci, próximo a Florencia. Hijo de un rico notario florentino y de una campesina, a mediados de la década de 1460 la familia se instaló en Florencia, donde Leonardo recibió la más exquisita educación que esta ciudad, centro artístico e intelectual de Italia, podía ofrecer. Leonardo era elegante, persuasivo en la conversación y un extraordinario músico e improvisador. Hacia 1466 acude a formarse al taller de Andrea del Verrocchio, figura principal de su época en el campo de la pintura y escultura. Junto a éste, Leonardo se inicia en diversas actividades, desde la pintura de retablos y tablas hasta la elaboración de grandes proyectos escultóricos en mármol y bronce.
GIOVANNI PICO DELLA MIRANDOLA: (1463-1494), filósofo y humanista italiano que nació cerca de Ferrara y estudió en la Universidad de Bolonia. En lugar de concluir sus estudios en Bolonia, acudió a famosas universidades de Italia y Francia, asombrando a los eruditos con su precoz conocimiento. A los 23 años se estableció en Roma, donde envió una lista de 900 tesis o proposiciones sobre toda clase de materias, ofreciéndose a defenderlas en público. El Papa juzgó que algunas de sus tesis, que tenían relación con la magia cabalística, podían considerarse heréticas y le prohibió continuar con sus proyectadas discusiones. En 1489 Pico terminó el Heptaplus, un relato místico de la creación del universo. La biblioteca de Pico fue una de las más importantes y globales de su época. Hombre acaudalado, decidió con el tiempo deshacerse de todas sus posesiones y convertirse en un predicador errante, pero murió antes de poder llevar a cabo su proyecto.
GIORDANO BRUNO: (1548-1600), filósofo y poeta renacentista de origen italiano, cuya dramática muerte dio un especial significado a su obra. Su nombre de pila era Filippo, pero adoptó el de Giordano al ingresar en la orden de predicadores; con quienes estudió la filosofía aristotélica y la teología tomista. Pensador independiente de espíritu atormentado. En 1576 abandonó la orden para evitar un juicio en el que se le acusaba de desviaciones doctrinales e inició una vida errante que le caracterizaría hasta el final de sus días.
Entre sus escritos podemos destacar: La cena de las cenizas (1584); Del Universo infinito y los mundos (1584); el diálogo Sobre la causa, el principio y el uno (1584); el poético diálogo, Gli eroici furori (Los furores heroicos, (1585), en donde ensalza una especie de amor platónico que lleva al alma hacia Dios a través de la sabiduría. Las teorías filosóficas de Bruno combinan y mezclan un místico neoplatonismo y el panteísmo. Creía que el universo es infinito, que Dios es el alma del universo y que las cosas materiales no son más que manifestaciones de un único principio

DECADENCIA DE LA ESCOLÁSTICA

Después de la muerte de Santo Tomás en el año de 1274, sobreviene la rápida decadencia del pensamiento medieval, dominada por la complicación creciente de sus distinciones y la dispersión en cuestiones accesorias, ya que los filósofos posteriores a Santo Tomás carecen de originalidad filosófica y sus reflexiones no son más que repeticiones y cuestionamientos ambiguos de los planteamientos hechos por antecesores (Santo Tomás, San Agustín, Aristóteles, Platón...). La misma falta de originalidad conlleva a una exagerada sutileza, consistente en dejar de lado las reflexiones metafísicas a cambio de someterlas a las leyes de la lógica, lo que trae como consecuencia el desprecio por la metafísica que desemboca en un exagerado sensualismo y lógicamente en el escepticismo. Los filósofos de ésta época, seguidores del nominalismo implantado por Guillermo de Occam en el siglo XIV, centran sus reflexiones filosóficas en las distinciones de los conceptos.
A lo anterior, se le suma el caos político y estatal que vive toda Europa hacia el siglo XIV, que es un siglo eminentemente trágico debido a las guerras que se desencadenan contra el emperador romano, se rompe la hegemonía imperial, y Europa se divide en naciones que luchan contra el papa, se produce el cisma de occidente, el cristianismo se divide, aparecen por primera vez en la Historia dos papas, los teólogos se dedican a la política y aparecen los legistas.
Todo este desencanto llevo al hombre europeo a la angustia y la ansiedad que se manifiesta en el rechazo y apatía hacia el pensamiento escolástico y un querer retornar a los antiguos clásicos, impulsados por un profundo sentido humanístico, surgiendo de esta forma RENACIMIENTO.
Los filósofos más destacados de la decadencia del Medioevo son: Rogerio Bacón, Duns Escoto y Eckehart entre otros.
TRABAJO
Con tus compañeros organiza un videoforo, tomando como tema las películas “En Nombre de la Rosa” y “Pasión Bajo el Cielo.
Mediante un cuadro sinóptico presenta un resumen comparativo de los postulados filosóficos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino.
Elabora un ensayo sobre la evolución de la Iglesia católica, desde sus orígenes hasta nuestros días.

viernes, 23 de abril de 2010

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS PARTE 1-2-3

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS (PRIMERA PARTE)

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS (SEGUNDA PARTE)

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS (TERCERA PARTE)

sábado, 13 de febrero de 2010

EL ESPINAZO DE LA NOCHE

Partiendo de una pregunta tan simple: ¿Qué son las estrellas?, Carl Sagan nos lleva por un recorrido histórico de la evolución del pensamiento humano en la búsqueda de la comprensión del mundo que nos rodea. El nombre de Espinazo de la noche esta dado por una metáfora mítica del pueblo Kung de la república Botswana, los cuales consideraban que el firmamento era un gran espinazo que sostenía los planetas y las estrellas para que estos no se estrellaran contra nosotros. De igual modo el concepto de Vía Láctea esta dado por el mito de que el cosmos era amamantado con la leche de la diosa Era.
A partir de las explicaciones míticas, el hombre ha ido elaborando su pensamiento el cual comenzó su evolución en la isla de Samos, la cuna de la civilización y de la ciencia. Allí se revolucionó el pensamiento, surge el concepto de COSMOS opuesto al de KAOS, ya que ellos veían en la naturaleza un orden. ¿Pero por qué en la región de Jonia se da el progreso del conocimiento?, Simplemente por su ubicación geográfica y su interacción comercial. Con el desarrollo de las ciencias encontramos hombres tan eruditos como: TALES, precursor de las ciencias y quien afirmaba que el principio de las cosas se encontraba en el agua; ANAXÍMANDRO, experimentador por excelencia, el primero en usar la vara no para golpear sino para medir el tiempo, determinó la duración de un año, consideraba que el principio de la vida era el barro; THEODORO, ingeniero maestro de la época, a quién se le atribuye la invención de: la llave, la regla, la escuadra, el nivel, la fundición del bronce, el torno y la calefacción central; HIPÓCRATES, creador de la medicina; EMPÉDOCLES, consideró el aire como el principio vital, diseñador del primer experimento documentado, el ladrón de agua; DEMÓCRITO, creador de la teoría atomística, nada existe aparte de átomos y el vacío; ANAXÁGORAS, gran experimentalista, primero en afirmar que el sol y la luna no eran dioses y por tal motivo fue condenado por impiedad y a partir de él comienza el enfrentamiento entre misticismo y ciencia; PITÁGORAS, primero en afirmar que la tierra era redonda y que las matemáticas eran la base de todo, en donde el principio de todo eran los números, además, fue el primero en sobreponer por encima del conocimiento experimental el misticismo religioso; idea que tiene su mayor exponente en un seguidor de Pitágoras, Platón, creador del idealismo. Es a partir del platonismo que la sociedad se esclaviza, se separa la razón y la materia, la ciencia se vuelve un arte exclusivista, se muestra hostilidad hacia la experimentación y el avance del conocimiento se frena.
Sin embargo tres siglos después de Pitágoras, Aristarco postula la teoría de que la tierra era redonda y giraba al rededor del sol, al igual que Eratóstenes determinaría la curvatura de la tierra. Todos estos descubrimientos se perdieron y el hombre tuvo que esperar más de 2.000 años para redescubrir los viejos conceptos. Es propiamente Aristarco quien había dado ya la respuesta que tanto inquietaba a Carl Sagan, ¿Qué son las estrellas?, planetas que están a muchos años luz de la tierra.

AMOR PLATÓNICO Y AMOR GRIEGO

Tomado del articulo de Mario Gamboa publicado el doce de marzo de 1995, en las lecturas Dominicales del Tiempo.
En la antigüedad en el período de Atenas, las relaciones sexuales entre hombres adultos y jóvenes fueron aprobadas por la sociedad dentro de ciertas reglas galantes; la relación debía ser erótica así como espiritual y educativa.
El hombre debía asistir al joven efebo en su educación y en su desarrollo hasta convertirlo en un honorable y virtuoso adulto. Platón habla en el Fedro del amor homosexual manifestando que ese amor es más noble y espiritual que el amor que pueda existir entre un hombre y una mujer, destacando que todos los personajes del diálogo coinciden en ello. Las leyes atenienses promotoras de la educación incluían penas y castigos para comportamientos homosexuales en el caso de prostitución o violencia sexual.
Con Platón resulta a veces difícil saber qué es lo que realmente pensa por el método dialogado que emplea. Cuando leí hace tiempo el Fedro me parecieron equívocos varios pasajes que podrían llevar a las conclusiones anteriormente anotadas. Sin embargo pensaba, era mi interpretación personal, que Platón al hablar de esa relación se refería a una relación puramente espiritual, como la que se establece entre maestro y discípulo, y que ha sido la columna vertebral de las espritualidades orientales.
Me parecía que las tradiciones griegas en mucho semejantes a las tradiciones de la India podían también tener en eso una similitud. Las tradiciones y costumbres de los arios que conquistaron la india y que crearon allí una nueva cultura, cuya religión se explicitó en los vedas y cuyas costumbres se reglaron en el código de Manú, presentan notables similitudes con la religión y con las costumbres de otras tribus arias que conquistaron Grecia y crearon allí esa maravillosa cultura que en mucho ha sido la maestra de Occidente.
Las tradiciones y costumbres de ambas culturas, teniendo en raíces comunes, presentan similitudes y correspondencias importantes tal como lo enseña esa obra clásica maravillosa de Foustel de Coulanges, la Ciudad Antigua. Siempre he pensado que cuando Platón señala que esa relación entre dos hombres es superior a la relación que pueda existir entre hombre y mujer, la superioridad de que habla refiere exclusivamente a la relación espiritual entre maestro y discípulo. Entre los griegos no se entablaba esa relación espiritual con mujeres porque se veían como de menor condición anímica e intelectual, limitación que comienza a superarse para la mujer con la llegada del cristianismo, el cual siguiendo la tradición Judía reconocía en ella un ser creado, como el hombre, a imagen y semejanza de Dios. De esta relación, bajo la forma de relación espiritual, son bellos ejemplos: San Francisco y Santa Clara; San Juan de la Cruz y santa Teresa de Avila.
Releyendo las obras de Platón he encontrado que en las leyes se hace explícita su condena de toda relación homosexual. Las leyes como es sabido, es la obra cumbre de la madurez de Platón, mientras que el Fedro es una obra de juventud. Sin embargo me parece que no existe ninguna contradicción entre lo que dice Platón sobre el amor homosexual en las Leyes y en el Fedro. A continuación se incluyen las citas correspondientes:
En las Leyes, el ateniense, quién lleva la voz cantante en el diálogo dice, en opinión unánime compartida por los demás participantes del diálogo; “Otro mal gravísimo han causado los gimnasios, que ha sido pervertir el uso de los placeres del amor, tal como se halla arreglado por la naturaleza, no sólo para los hombres sino también para los animales; y vuestras dos ciudades, en primer término, y los demás Estados en que se han introducido los gimnasios, son la causa de este desorden. Bajo cualquier aspecto que se examinen los placeres del amor, sea en serio sea en chanza, es indudable que la naturaleza los ha ligado a la unión de los dos sexos, que tiene por objeto la generación; y que cualquier otra unión de varones con varones y de hembras con hembras es un atentado contra la naturaleza...”
En el Fedro obra de la juventud, la condena es más fogosa. Sócrates y de acuerdo con él todos los personajes del diálogo, expresa que: “El alma que no tiene un recuerdo reciente de los misterios divinos, o que se ha abandonado a las corrupciones de la tierra, tiene dificultad de elevarse de las cosas de este mundo hasta la perfecta belleza por la contemplación de los objetos terrestres, que llevan su nombre; antes bien, en vez de sentirse movida por el respeto hacia ella, se deja dominar por el atractivo del placer, y, como una bestia salvaje, violando el orden eterno, se abandona a un deseo brutal, y en su grosero no teme, no se avergüenza de consumar un placer contra la naturaleza. Pero l hombre que ha sido perfectamente iniciado, que contemplo en otro tiempo el mayor número de esencias, cuando ve un semblante que remeda la belleza celeste o un cuerpo que le recuerda por sus formas la esencia de la belleza, siente por lo pronto como un temblor, y experimenta los temores religiosos de otro tiempo; y fijando después sus miradas en el objeto amable, lo respeta como a un dios”. Cosa distinta es que Platón en el Fedro más adelante matiza la condena. Declara en forma inequívoca que la relación amorosa entre el hombre y el joven debe excluir el placer sexual como contrario a la naturaleza. Ello no obstante admite, que si de hecho han caído en una relación homosexual no todo en ella será necesariamente negativo. Entiende que pueden existir otros valores que pueden hacer positiva, en esos otros aspectos, la relación. Esa actitud corresponde y es semejante a la tolerancia de hoy en día.
En el Fedro Platón manifiesta que la más alta relación humana que puede existir es la que proviene del recuerdo del dios de que se es devoto. Cuando el hombre halla el rostro de un joven que le recuerda al dios, queda fuera de sí. Si ambas son personas superiores se establecerá entre ellas una cabal relación espiritual; si no lo son, podrían caer en una relación que Platón califica vulgar.
Para explicar esto recurre a la alegoría del cochero, que es le alma, que conduce un carro, que es el cuerpo, el cual es tirado por dos caballos de índole distinta, de buena raza uno (que representa la razón y las virtudes), y vicioso el otro (que representa las pasiones); el carruaje resulta difícil de conducir, porque un caballo tira hacia arriba, hacia lo alto, mientras que el otro tira hacia abajo. Según que gane uno u otro corcel así será la relación. Es que el propósito de esa relación es espiritual es llegar a alcanzar en la otra vida el mundo celeste, propósito que alcanzan inmediatamente quienes hasta la muerte se aman castamente.